Auditorio Guelaguetza
Ubicado a escasos minutos del Hotel Fortín Plaza, el Auditorio Guelaguetza es uno de los recintos culturales más importantes y emblemáticos del estado. Construido en el Cerro del Fortín, este imponente escenario al aire libre es mundialmente conocido por albergar la máxima fiesta de los oaxaqueños, celebrando la riqueza y diversidad de sus regiones.
Además de su gran valor cultural, el recinto ofrece áreas adyacentes como miradores que regalan una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad de Oaxaca y sus alrededores. Es un espacio perfecto para tomar fotografías espectaculares al atardecer o simplemente disfrutar de una caminata tranquila aprovechando su cercanía.
Durante la visita, no puedes dejar de caminar por sus escalinatas y apreciar el entorno natural y arquitectónico, un preámbulo perfecto para quienes desean sumergirse en la esencia festiva y tradicional que caracteriza a este destino.
Templo de Santo Domingo de Guzmán
A corta distancia descendiendo hacia el centro, el Templo de Santo Domingo de Guzmán es una joya indiscutible del barroco novohispano y un símbolo de la ciudad. Su fachada de cantera es impresionante, pero es su interior el que cautiva a los visitantes, adornado con espectaculares relieves bañados en oro y retablos intrincados que narran visualmente la historia de la orden dominica.
La plazoleta frente al templo es el corazón vibrante de la actividad turística y cultural. Está rodeada de cafés, galerías y tiendas de artesanías, ofreciendo el ambiente ideal para pasear al terminar el día, disfrutar del folclor local o degustar un aperitivo típico oaxaqueño.
No puedes irte sin admirar los minuciosos detalles en oro y estuco de sus capillas interiores, obras de arte sacro que reflejan el talento inigualable de los artesanos indígenas y europeos de la época colonial.
Museo de las Culturas de Oaxaca
Albergado en el antiguo e imponente convento anexo a Santo Domingo, el Museo de las Culturas de Oaxaca es el recinto museístico más importante del estado. Sus amplios corredores y salas meticulosamente restauradas ofrecen un viaje a través de la historia milenaria de la región, desde las antiguas civilizaciones prehispánicas hasta la época contemporánea.
Sus exposiciones incluyen invaluables tesoros arqueológicos, códices y piezas de arte colonial. La arquitectura misma del exconvento, con sus bóvedas, ventanales y patios de majestuosas dimensiones, hace que recorrerlo sea una experiencia sumamente relajante y enriquecedora.
El punto culminante de este museo es la exhibición de los tesoros encontrados en la Zona Arqueológica de Monte Albán, una colección asombrosa de piezas de oro, plata y obsidiana que demuestra la sofisticación inigualable de las antiguas culturas locales.
Jardín Etnobotánico de Oaxaca
Ubicado justo detrás del complejo cultural de Santo Domingo, el Jardín Etnobotánico de Oaxaca es un oasis de tranquilidad que muestra la inmensa diversidad natural del estado. Este espacio fue diseñado por reconocidos artistas oaxaqueños para integrar armónicamente cientos de especies de plantas originarias de todas las regiones climáticas locales.
Pasear por sus senderos es descubrir la profunda conexión histórica y cultural que las comunidades han tenido con la flora para usos culinarios, medicinales, ceremoniales y textiles. Es una parada obligada para disfrutar del aire libre y aprender sobre la riqueza biocultural de forma amena.
La estrella del recorrido son las majestuosas cactáceas rescatadas, que forman un paisaje escultórico natural fascinante. Para apreciarlo en su totalidad, se recomienda realizar el recorrido guiado, ya que las historias y leyendas detrás de cada planta hacen de la visita una experiencia inolvidable.
Zócalo de la Ciudad de Oaxaca
Considerado el corazón histórico y social de la capital, el Zócalo de la Ciudad de Oaxaca es un espacio arbolado lleno de vida, música y colorido. Está flanqueado por la imponente Catedral Metropolitana de Oaxaca Nuestra Señora de la Asunción y el Edificio de Gobierno del Estado de Oaxaca, construcciones que enmarcan la plaza con su hermosa arquitectura de cantera verde.
Este espacio es el punto de encuentro por excelencia. Aquí los visitantes pueden relajarse en sus bancas bajo la sombra de inmensos laureles, disfrutar de los vendedores de artesanías, o sentarse en los portales a tomar un tradicional chocolate caliente mientras escuchan la música típica del estado.
Una actividad imperdible es recorrer los portales que lo rodean, ideales para adentrarse en el bullicio cotidiano y probar los esquites o las tradicionales nieves locales, capturando la verdadera esencia y hospitalidad de la ciudad.
